lunes, 5 de julio de 2010

Actualizando

¡Hace mucho que no subía notas al blog!¡uff! Hasta ahora me he dado cuenta cuando tiempo dejo que me absorba el trabajo, wow.
Les comento con detalles sobre como quedaron las adopciones y los rescates.
Después de la adopción de Travieso, continuó la de Nena y Tosca (quien posó para la foto). Las recibió una señora muy amorosa, mamá de un amigo de mi hermano, que les dió un jardín hermoso y todo el poderío en su casa pues las muy atrevidas ¡llegaron a quitarle su sillón favorito!.
Agradezco todo el amor que les da a mis nietas, las extraño mucho pero es mejor que tengan su lugar propio, a comparación de estar todos encimados y peleándose.
En los primeros días de diciembre, salíamos mi mama y yo a la tienda y nos percatamos de que una pequeña bolita peluda y blanca andaba escondiéndose por el jardín.
Así conocimos a Piduña (mi tia le puso asi por decirle mas cariñosamente pirruña), blanquita de patitas cortitas, muy cariñosa y juguetona, descubrimos que le encanta posar para la foto y meterse detras de los cojines a dormir. Ya no me parece raro que los vecinos abandonen a los pobres desamparados, pero al menos creo que fue una buena acción el que la dejaran en el jardín y no en plena calle, al menos mostraron algo mas de humanidad. Afortunadamente tuvimos ayuda de una amiga muy dedicada y tierna (¡Mil gracias Aleka!) quien nos apoyo para darle un hogar temporal y le encontró pronto una casa llena de amor y cuidados.
Luego, el 13 de junio salía de casa por la tarde y me di cuenta de un maullido lastimero que corria por toda la calle, busque en las jardineras y no encontré al pobre si no hasta dirigirme a la avenida. Era el pequeño Bastien que estaba herido y colgando de un árbol, con su pata izquierda fracturada y justo con esa pata se estaba deteniendo de una rama; estaba muy débil, se dormía por ratos y se movia con dificultad.
Regrese a casa y les comente lo que había encontrado al mismo tiempo que pedia apoyo telefónico a los bomberos (que no supe si se aparecieron, nunca regresaron la llamada para confirmar si iban.) Tuve que irme y pedi a mi hermano que esperara bajo el árbol por cualquier cosa. Me comentó que unos vecinos que tienen un cafe en plena calle lo bajaron mas creo que se acobardaron al verlo pues si se le notaba muy lastimado, se veia muy compleja su curación. No me he animado a preguntarles porque lo abandonaron, no se si valdria la pena.
Lo abandonaron de nuevo y mi tía lo escucho maullar a la mañana siguiente en el jardín de una vecina quien amablemente me dejo pasar por el, se le dio de comer croquetas molidas y al dia siguiente se le llevo con Marce (¡¡Mil gracias Marce!!) la doctora de Mimí, quien nos dijo que habría que tener esperanzas y cuidarlo mucho pues quizas si no sanaba necesitaría amputación, ¡que dolor!.
Le hemos cuidado hasta ahora con todo amor y ha evolucionado exitosamente, ya apoya la patita y va avanzando poco a poco, es hermoso, intrépido y muy cariñoso.
Les diré que mi amor por los mininos siempre ha estado latente pero hasta que me enteré de lo que hacía Carlos Monsivais para ayudar a los mininos, hasta ese momento deje de solo pensar en como ayudarlos y actué.
Ahora no dejare pasar ninguna oportunidad de apoyar a quien les cuida ni dejare desamparado a ningún minino.
Ayer domingo 4 de julio justo cuando salía de mi voluntariado hacia casa me percate que un jovencito de unos 9 años llevaba a un minino en su mano como si fuera cualquier bultito, le llamé y se lo pedí; era la pequeña Marina.Les pedi que me llevaran a donde la encontraron para ver si habia mas mininos, estaba en un cuartucho horrendo y abandonado, intente buscar a sus hermanitos pero es imposible pasar pues esta atascado de cosas, solo les pedi a los chicos que si veian ahi mismo otro gatito, me lo llevaran para ayudarlos.
Come poquito, ya le estuve quitando las pulgas y limpiándola con miles de cuidados; espero que encuentre apoyo pronto. Es una hermosura de ojos azules, muy tierna aunque tiene su carácter (ya me ha mordisqueado jejeje).
Les escribiré mañana si es que hay buenas nuevas.
¡Saludos felinescos!
La mamá de Mimí